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Dibujo actual/Revista Proceso

DIBUJO ACTUAL

Por Blanca González Rosas

Una debilidad que tienen numerosos artistas jóvenes en México es la dificutad para crear poéticas diferentes a las que predominan en el mainstream. En la actualidad y en el contexto de las prácticas dibujísticas –género de moda en los circuitos internacionales-, es evidente el predominio de poéticas apropiadas del dibujo de ilustración y de cómics en las que se repiten paisajes, animales y personajes en circunstancias ambiguas de referencias sexuales. En estos días, tres propuestas de reciente factura que se presentan en la Ciudad de México, permiten reflexionar sobre una debilidad cuyo origen podría encontrarse en la educación artística superior; una educación incapaz de apoyar, fomentar y desarrollar la creatividad independiente y personal.

Con imágenes contundentes en las que el concepto se fusiona acertadamente con la solución formal, Mabel Larrechart sobresale con la exposición Escenas robadas en la Galería El Estudio. Nacida en Argentina en 1964, formada en la Universidad Nacional de La Plata y radicada en México desde 2000, la artista basa su obra en el “robo” fotográfico de fragmentos de la realidad y en su conversión en imágenes dibujísticas capaces de evocar memorias y recuerdos. Interesada no sólo en los objetos y los personajes sino también en las circunstancias de su existencia, la dibujante construye a sus protagonistas en espacios tan limpios que, con sólo una falsa sombra –o mancha- colocada en parte inferior, logra transfigurar las imágenes en vivencias rotundas y atemporales como la memoria.

Importante en la obra de la argentina es su extraordinario oficio el cual, a través de un controlado dibujo realizado con tintas, grafitos, gouaches y pasteles en tonos negros y grises, le permite generar ambientes y volúmenes de una ambigua consistencia. Contundentes y falsamente percibidos como reales, los coches, las máquinas de coser, las puertas, las ventanas, los barandales y los hombres y mujeres se convierten y perciben como un huella del tiempo de gran sensualidad visual. Profusa en los contrastes de las manchas y cerebral en la construcción de las líneas, Larrechart descubre una notoria atracción por los mecanismos, tanto de los objetos como de la mirada que atrae silenciosamente. Interesada en sintonizar con la “antilinealidad” de la memoria y con la “incompletad” de los recuerdos, la creadora presenta dibujos fragmentados de gran formato en los que la imagen se corta con una línea espacial dividiéndose en dos campos que separan la narración sin perder la continuidad. Alejada de las referencias a poéticas de moda, la artista se distingue por un pensamiento creativo centrado en la originalidad personal.

(continúa hablando de dos artistas… y al final dice….)

 

En conclusión, tres ejemplos que al compararse, demuestran la necesidad de apuntalar la formación del pensamiento creativo en las instituciones artísticas de educación superior.

 

REVISTA PROCESO. Semanario de información y análisis Nº 1563

15 de octubre de 2006 / ARTE

 

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